Arte como terapia: Expresión y autoexploración

Para Fernando Birri, el arte era más que expresión creativa; era también una práctica terapéutica de autoexploración que le permitió afrontar y transitar el trauma emocional, especialmente el dolor del exilio, así como las experiencias vinculadas a la sexualidad y las múltiples dimensiones del deseo. Le sirvió no sólo como un medio de comunicación, sino también como un diálogo interno continuo –una forma de abordar sus propias incertidumbres y contradicciones. A pesar de no tener dudas sobre su identidad y origen, Birri convivió con una constante sensación de desarraigo que marcó su vida emocional.

Su poesía y su arte reflejan un mundo interno consagrado a procesar experiencias difíciles de explicar o comprender, una labor que le acompañó toda la vida. El dibujo y la pintura se convirtieron en un ritual diario, una práctica meditativa, casi tántrica, en la que retomaba imágenes y símbolos recurrentes, funcionando como un diario visual donde cada composición se integra en un conjunto coherente y significativo, siguiendo los principios de la Gestalt. 1 Mientras algunas obras eran bocetos respontáneos surgidos en momentos de inspiración y otras más elaboradas, todas contribuyeron a un proceso que le permitió expresar emociones y recuerdos que, de otro modo, habrían permanecido ocultos.

En obras experimentales como su película ORG, Birri colaboró con el productor y montajista Settimio Presutto para emplear técnicas vanguardistas como el collage, la superposición de imágenes, sonidos y textos fragmentados. Estos métodos transmitían la complejidad y la intensidad de su experiencia, abarcando tanto el impacto emocional del exilio como interrogantes de carácter cultural, sexual y estético más amplios. Su enfoque creativo permitía expresar lo que las palabras por sí solas no alcanzaban a transmitir, convirtiendo conflictos internos y externos en un lenguaje artístico íntimo.

La búsqueda de renovación espiritual y artística de Birri lo llevó a India y Nepal en 1979, una experiencia que posteriormente describió como transformadora. Documentó este viaje en sus diarios de viaje Tras las huellas del Buda 2 y Mandalas y poemas, 3 donde sus reflexiones sobre la transformación interior se despliegan a través de un lenguaje poético y visual. Durante su estancia en Nepal, conoció al Dalai Lama, un encuentro que amplió las dimensiones filosóficas y transculturales de su obra.

Birri se describió en una ocasión como un clavel del aire, un tipo de planta tropical aérea y silvestre que crece prácticamente sin raíces. Esta metáfora expresa cómo afrontó el dolor del exilio. Para Birri, la creatividad ofrecía un espacio de sanación y renovación emocional, un sistema que le enraizaba dondequiera que estuviese.

  1. Birri, Fernando. Stanford Classes [cassette]. Fernando Birri Archive of Multimedia Arts 1925–2010. Box 40, cassette brd837985_01, minuto 27:54. 

  2. Ver Diario de India y Nepal 1/2: “Tras las huellas de Buda” (1979). Brown Digital Repository. Brown University Library. 

  3. Ver Viaggio in India e Nepal 2/2: Mandalas y Poemas (1979). Brown Digital Repository. Brown University Library. 

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