Erotismo cósmico

Un hecho determinante es la llegada del hombre a la Luna. Eso produce un fenómeno que a mi entender no ha sido valorado lo suficiente, y es que el centro psíquico o espiritual se desplaza del interior del hombre en la Tierra al espacio. El ego deja de tener un límite, el de este planeta, para transferirse y verse a sí mismo desde el espacio. 1

Para Birri, la llegada a la luna fue una ruptura cósmica –de la misma forma en que mayo del 68 marcó un antes y después cultural y político. Este evento redefinió, en sus palabras, el lugar de la humanidad en el universo y, en su trabajo, abrió la puerta a un nuevo lenguaje simbólico en el que convergen la sexualidad, los mitos y la tecnología. En este conjunto de trabajos, imágenes recurrentes de falos aparecen conectadas a la exploración espacial –flotando en el cosmos, llevados en andas como ídolos por figuras antropomórficas o enmarcados en paisajes celestiales.

Estas representaciones también evocan temas recurrentes en sus pinturas: la exploración espacial como metáfora del descubrimiento interior; la interacción de Birri con mitos de la creación, como el del huevo cósmico (citado explícitamente en varios cuadros); y la relación entre el orgasmo y la creación del universo, sugerida en Seis estudios para la Vía Láctea. Birri construye una temporalidad con múltiples capas –donde mitologías antiguas coexisten con logros científicos modernos– y una dualidad espacial que fusiona la inmensidad del cosmos con la intimidad del sexo.

  1. Birri, Fernando and Jorge Ruffinelli, Soñar con los ojos abiertos: Las treinta lecciones de Stanford, 1st ed. Buenos Aires: Aguilar, 2007, p. 86. 

Navegación