No solo una película, sino una experiencia

Cada vez que ORG se proyectaba, Fernando Birri creaba una experiencia única. En el festival de Venecia de 1979 declaró que “la presentación de la película no fue nada convencional. En principio, la entrada principal al cine estaba cerrada. Se entraba por atrás, y allí el acceso estaba bloqueado con una pantalla: una gran sábana blanca colgaba en el palacio de Venecia. A las tres en punto de la tarde, subí una escalera con un alfanje que había traído de mi viaje a la India, corté la pantalla e invité a los espectadores a que pasaran a través de ella para ver ORG (…) A partir de entonces hicimos muchas proyecciones, siempre de una manera anómala, no convencional, porque la idea era liberarse de actitudes conservadoras, esquemas condicionantes de la visión y la audición, de los esquemas tradicionales de pensar.” 1

Años después, en 1992, presentó ORG en Osnabrück, Alemania, como homenaje a Athanasius Kircher, el hombre que en el siglo XVII inventó la linterna mágica. Titulado Ars Magna Lucis et Umbrae —por el tratado de Kircher sobre la óptica— el evento fue una proyección y un espectáculo. De estos momentos surgió una colección de dibujos, diseños y planes preservados por Birri en su archivo, formas visuales que se convirtieron en una manera de que ORG sobreviviera como algo más que una película: es una experiencia que vive y evoluciona.

  1. Birri, Fernando and Jorge Ruffinelli, Soñar con los ojos abiertos: Las treinta lecciones de Stanford, 1st ed. Buenos Aires: Aguilar, 2007, pp. 94–95. 

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