Cartografías del exilio
El exilio jugó un papel importante en la visión creativa de Fernando Birri, marcada por la lucha personal y la fuerza interior. Birri enfrentó múltiples exilios a lo largo de su vida, y cada uno contribuyó de forma decisiva a las distintas etapas de su desarrollo artístico.
Su primera salida de Argentina tuvo lugar en los años 50 durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón —un momento de reformas sociales ambiciosas y de crecientes tensiones políticas. Dada su herencia italiana, Birri se trasladó a Roma, donde estudió en el Centro sperimentale di Cinematografia y se sumergió en el neorrealismo. En 1956 regresó a Santa Fe, Argentina, y fundó el Instituto de Cinematografía de la Universidad Nacional del Litoral, más conocido como la Escuela Documental de Santa Fe.
Su segundo exilio comenzó en 1963, después del golpe de estado que derrocó al presidente Arturo Frondizki, cuando la censura y la represión política le forzaron a salir nuevamente de Argentina. En busca de un ambiente más abierto se mudó a São Paulo, Brasil, donde dictó conferencias y comenzó nuevos proyectos cinematográficos. Sin embargo, este período prometedor terminó con el golpe de estado que tuvo lugar en Brasil en 1964, lo que provocó otra ola de migraciones –primero a Cuba, y después de vuelta a Roma. 1 Sobre este momento Birri declaró que “fue después de esta larga peregrinación en busca de oportunidades cinematográficas en Latinoamérica, sin dejar piedra por remover, que decidí regresar a Italia. No fue un deseo ni una decisión voluntaria, sino una medida tomada por desesperación.” 2
Aunque este período estuvo marcado por los desplazamientos y la pérdida, también fue un punto de inflexión para el crecimiento y la reinvención artística de Birri. El artista transformó su duelo en un sentimiento de pertenencia más amplio. Durante aquellos años, Birri buscó refugio en la poesía y las artes plásticas–medios a través de los cuales podía procesar el peso emocional y psicológico del exilio. Sus obras se convirtieron en un reflejo personal de su viaje espiritual, y en una narrativa llena de simbolismo con la que exploró su propia sexualidad y las nuevas experiencias culturales, símbolos que resonaban con los cambios del paisaje político y social de su época.
Durante los años 70, tanto en el cine como en otras prácticas artísticas, la obra de Birri reflejaba el impacto del exilio. A pesar de vivir en Italia y de haber adoptado una perspectiva más global, Birri se mantuvo enraizado en sus orígenes argentinos. En sus palabras, “Soy uno que anda por el mundo y mi patria son mis zapatos, pero las suelas son de Santa Fe”. 3 Para Birri, el exilio fue inicialmente un estado de carencia, pero con el tiempo se convirtió en un espacio de renovación artística. Lo que empezó como una partida forzada derivó en un viaje de transformación que lo impulsó a reimaginar su obra y a reivindicar un sentido de pertenencia más allá de toda frontera.
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“Fernando Birri (Argentina): The Roots of Documentary Realism”, en Cinema and Social Change in Latin America, Conversations with Filmmakers, ed. Julianne Burton, University of Texas Press, 1986, pp. 8-9. ↩
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Ibid, p. 10. ↩
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Redacción Clarín. “Birri: ‘Mi patria son mis zapatos, pero las suelas son de Santa Fe.’” Clarín, May 30, 2004. Updated December 27, 2017. ↩