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Glifotronik

Serie de obras digitales. 1997.

Nota: Fernando Birri describe el nacimiento de los glifotróniks de la siguiente manera: “Y el uso adivinatorio del pincel electrónico —después de repetidos conjuros— llegó en 1996 con mi primer computer PB, pequeña caja de Pandora portátil. Gris y rectilínea por fuera, contiene adentro todos los colores y formas empleados en los Siete Días de la Creación, y algunos más. Pinto con el dedo en su pizarrita, dedo que se transmuta así en el de Miguel Ángel haciendo cortocircuito con el de Dios, y ángeles rebeldes con sobrenombres de bits descomponen y recomponen secretamente la primera imagen que propongo. Involuntarias, cada vez nuevas, sorpresivas y sorprendentes, puedo hablar de ellas con esta libido deslumbrada, porque no soy yo —cavernícola y platónico— quien las hace sino la máquina tocada por la gracia del Misterio Electrónico. Y en la era de la reproducción digital, produce estas clonaciones ‘seriales’ —si volviera a emplear una palabra de la jerga de mi viejo oficio de cineasta, diría estas ‘secuencias’—: metaforizaciones interactivas que reaccionan en cadena y se desencadenan de lo figurativo a lo abstracto, de lo formal a lo informe, del propósito al despropósito, del infinito al cero. Pero la luz permanece. No llama, no filamento, no chispa voltaica, sino transparencia, resplandor, esplendor: fuego inmóvil dentro del display, fuego frío, fuego matemático. ¿Para cuándo el uso de las manos de éter que modelen los nuevos Adán y Eva virtuales?”

Fuente: Birri, Fernando and Jorge Ruffinelli, Soñar con los ojos abiertos: Las treinta lecciones de Stanford, 1st ed. Buenos Aires: Aguilar, 2007, pp. 365-366.

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